Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A un corto viaje desde Bogotá, descendiendo por las curvas que llevan al Tequendama o https://kianakohf312803.laowaiblog.com/39028078/fincas-de-ensueño-el-paraíso-privado-de-cundinamarca